Estoy.. en la etapa de soltar. De soltar lo que no suma. Soltar lo que ya no es… lo que ya no fue.
Estoy en la etapa de soltar lo que no soy. Lo que no me hace bien. Lo que no quiero.
Como dice esa canción de Julieta Vengas: “quizá lo merezco, pero no lo quiero, por eso me voy”. Y así, voy caminando. Haciendo espacio para lo que me espera. Para lo que sí va. Lo que me llena. Haciendo espacio para nuevas personas, nuevos momentos y anécdotas; y diferentes experiencias compartidas.
Para recibir el cambio, hay que confiar. Hay que tener claridad de que todo pasa. De que lo valioso de esta vida está frente a tus ojos.
Hay que estar con las personas que queremos, disfrutar esos momentos que nos regalan y cuidarnos nosotros mismos. Porque la felicidad está por todos lados.
La felicidad está con la familia, con los amigos. La felicidad está en ese momento que descansas. En ese momento que bailas, que cantas. Y el tiempo va, y va, y va… y no siempre nos espera. Por eso hay que seguir andando; así es el juego.
Así mismo, es necesario reconocer que todo termina en algún momento, y es el ciclo natural. Va un capítulo y luego empieza otro, y además, nunca iguales.
Claro que siempre puede uno recordar el pasado, con todas las emociones que correspondan. Puede ser con cariño, con nostalgia, o hasta con coraje o con tristeza, o con incertidumbre también… pero el recordar no significa perdernos por querer vivir en el pasado.
No voy a añorar lo que no está aquí hoy.
Prefiero este presente, por mi, para mi.
Estoy aquí, y bien. Y eso es lo que cuenta.
Estoy cambiando, creciendo, y equivocándome cuantas veces sea necesario.
Porque vida, aún falta mucha.
¿Lo mejor? Lo mejor es compartir.
Que lo que es para mí, me encuentre.
Que lo que no me sume, me suelte.
Quiero seguir bailando a mi ritmo, ya sea jazz, salsa, ¡o al que me toquen!
Que esta vida siempre me encuentre con una sonrisa compartida.
Y sobre el futuro… bueno… que te digo…
Que el futuro me sorprenda; que de cualquier forma ¡siempre me agarra desprevenida! 🤭😅
